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Capítulo 2.
Primer encuentro con la naturaleza

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Las Raíces de mi Biofilia
(1948)

Tomado de: Gómez-Pompa, A. Prólogo. En: Robles Gil et al. 2004. La Gran Provincia Natural Tamaulipeca. Gobierno del Estado de Tamaulipas. pp 19-22.



 

Palabras clave: biofilia, estación biológica, impacto ambiental, Presa Las Adjuntas, rancho del cielo, Southmost College, Tamaulipas.


 

Es un gran honor para mi tener la oportunidad de presentar este bellísimo e importante libro sobre la biodiversidad del estado de Tamaulipas. Esta obra se une al notable grupo de publicaciones sobre la naturaleza en México que han aparecido en los últimos años y que distinguen a México como un líder en la producción de libros bellamente ilustrados con notables fotografías que son apreciados por coleccionistas, amantes de la naturaleza y público en general.

Desafortunadamente los textos que han acompañado a muchos de estos libros son muy generales y de poca utilidad para los estudiosos que requieren información científica sobre las regiones incluidas. Este libro parece ser una excepción, ya que los editores han invitado a participar a un grupo de especialistas con amplios conocimientos sobre este importante estado de la República Mexicana. El conjunto de bellísimas fotografías con importantes textos que describen la maravillosa naturaleza de Tamaulipas harán que este libro pueda ser ampliamente usado como consulta por todos aquellos interesados en esta región del país.

El prólogo para este tipo de libros generalmente no es leído y esto es muy entendible, ya que las bellas ilustraciones son la atracción principal. Por tal motivo, soy muy reacio en aceptar escribir prólogos. En esta caso decidí hacerlo no solo por la calidad de la obra, sino por tener la oportunidad de compartir con los lectores varias experiencias que tuve con la biota de Tamaulipas que tuvieron gran influencia en mi vida como científico interesado en el estudio y conservación de la naturaleza.

Para mi, Tamaulipas representa el sitio en donde descubrí por primera vez mi biofilia (mi atracción innata hacia la naturaleza). Tendría yo unos catorce años cuando recibí la invitación de un muy querido primo mío (Héctor Benavides Pompa q.e.p.d.) cuya familia tenía un enorme rancho (San José de los Leones) en el desierto costero que colinda con la Laguna Madre cerca de Soto la Marina. Había escuchado mucho sobre este rancho y siempre tuve una mezcla entre temor y curiosidad por visitarlo, y entre otras cosas ¡saber si en verdad había leones! Mi experiencia previa con la naturaleza había sido mínima y fue esta una oportunidad que no podía desaprovechar. Acepté la invitación y después de muchas horas de un bronco viaje entre chaparrales y brincos, llegamos a la decrépita pero funcional casa del rancho. A los dos días de haber llegado, mi primo recibió un mensaje por radio-telefonía que tenía que regresar urgentemente a Monterrey. Me dijo que "si quería quedarme solo por unos días mientras el regresaba". Yo acepté y él me encargó con los vaqueros. Me dejó un caballo y un rifle 22 con varias cajas de balas.

Los primeros días en esta aventura los dediqué a acompañar a los vaqueros a buscar, arriar, marcar y capar ganado. Con ellos conocí el rancho y aprendí a montar a caballo. También aprendí en sus conversaciones nocturnas -a la luz de una fogata- sobre el uso del chaparro amargoso para curar las calenturas, los venados, los coyotes, las cascabeles, los armadillos y también sobre las muchachas de un rancho vecino. Los famosos leones que le dieron nombre al rancho resultaron ser pumas. Las historias sobre estos animales me fascinaron y todas contadas con admiración. Me enseñaron las huellas que dejaban en el suelo arenoso.

Pronto decidí abandonar el cansado trabajo de los vaqueros y decidí explorar por mi cuenta el rancho con mi caballo y mi rifle. Debo admitir que mi primera reacción fue dispararle a todo lo que se movía. Afortunadamente para los patos y demás animales que se me atravesaron, mi puntería era muy mala y solo logre cazar un pobre conejo. Lo que si me sucedió, fue el despertar en mi un sentimiento indescriptible e imborrable de admiración y respeto por la naturaleza. Recorrí todos los caminos y brechas que partían de la casa del rancho y cada vez encontraba cosas nuevas: coyotes, víboras de cascabel, venados, liebres, patos, armadillos, halcones, tortugas, aves de todo tipo, y también aprendí a odiar a las garrapatas y pinolillos. En las cenas con los vaqueros les platicaba mis experiencias y ellos me daban toda clase de información e historias sobre lo que yo había visto. Mi primo regresó dos semanas después, y yo había cambiado.

Pasaron muchos años para mi regreso a Tamaulipas. Esta segunda ocasión ya fue como biólogo profesional a cargo de un proyecto de evaluación de impacto ambiental de una nueva presa que se pensaba construir al sur del estado: Las Adjuntas (hoy conocida como Presa Vicente Guerrero). El Instituto de Biología de la UNAM fue invitado por la Secretaría de Recursos Hidráulicos para hacer un estudio que era requerido por el banco que prestó los recursos para construir la presa.

Esta fue la primera investigación financiada por el Gobierno Federal al Instituto de Biología de la UNAM y mi primera experiencia en llevar a cabo una evaluación de impacto ambiental. Con colegas del Instituto de Biología y un grupo de estudiantes de la Facultad de Ciencias nos iniciamos en una experiencia pionera, que seguramente a todos nos dejo recuerdos inolvidables. El proyecto consistió de estudios florísticos, estudios agro-fisiológicos de la zona con potencial agrícola, descripciones de la vegetación y de las regiones ecológicas, tanto de la cuenca alta que proveería de agua a la presa, como de la zona baja que sería la que se beneficiaría por el riego. Este proyecto me dio la oportunidad de recorrer la región y darme cuenta de la importancia biológica y ecológica de esta zona en los límites del Trópico de Cáncer. La recomendación mas importante que hicimos fue la de buscar la forma de conservar la vegetación arbórea de la cuenca alta y reforestar las zonas con fuertes pendientes para evitar un asolvamiento prematuro de la presa. En ese tiempo no existía el concepto de Reserva de la Biosfera y seguramente nuestras recomendaciones fueron leídas con curiosidad y archivadas (lo cual fue mi primera experiencia frustrante de tratar de influir en proyectos del Gobierno Federal). Lo mas importante de todo este estudio fue el conocer esta región de México, el obtener fondos para adquirir vehículos para nuestros trabajos de campo en el Instituto de Biología. Pero quizá lo mas estimulante para todo el equipo de trabajo fue que metimos nuestro estudio a concursar a un premio del Banco Nacional de México, y sacamos una Mención Honorífica.

En mi recorrido por la región tuve el interés de conocer un sitio que había sido descrito en 1951 por el Ing. Hernández X. y colaboradores en la Sierra Madre arriba de Gómez-Farias (Bull. Torrey Botanical Club 78:458-463). Me recomendaron que contactara al Southmost College de Brownsville Texas ya que los profesores de biología de dicha institución conocían la sierra muy bien y usaban una propiedad privada del Sr. Frank Harrison denominada Rancho del Cielo que usaban como estación de investigación para ofrecer cursos de campo. Tuve la oportunidad de visitar dicho sitio y darme cuenta de lo bien conservada que se encontraba la vegetación. En ese sitio conocí por primera vez el bellísimo maple mexicano (Acer skutchii), que posteriormente introduje al jardín de mi casa en Xalapa, gracias a una plántula que me fue obsequiada por Sergio Medellín, creador de una organización de conservación comunitaria de gran influencia en la Reserva de la Biosfera El Cielo. En ese tiempo no me di cuenta de la importancia de este rancho y su apoyo a la investigación y a la conservación. Sin embargo la idea no se perdió y quizá fue la semilla que germinó años mas tarde en la creación de las Estaciones Biológicas de Los Tuxtlas, Chamela y La Mancha y mas recientemente en la creación de la Reserva Ecológica El Edén en Quintana Roo.

Les agradezco la oportunidad de compartir de estas experiencias en Tamaulipas y les doy mi mas sinceras felicitaciones a todos los que contribuyeron a esta hermosa publicación y mi enhorabuena a todos aquellos privilegiados que podrán leerla y admirarla.


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